martes, 23 de noviembre de 2010

Prólogo

Es difícil encontrar en Colombia algún hombre que de pequeño no haya soñado con ser jugador de fútbol. De hecho sin duda alguna muchos lo intentaron hasta donde pudieron, de manera aficionada, probándose en algún club profesional o ingresando a una escuela de fútbol. Es pretencioso pensar que el fútbol pueda enseñarse, pienso que es un gran don con el que se nace, aunque no se puede desconocer que sí puede pulirse como todo, si no se entrena tiende a perderse.

Ver a un infante jugando con la redonda es la reivindicación del pensamiento “el fútbol es un espectáculo” tal vez el más popular y pasional del mundo. Aunque la certeza de esta frase cada vez más se desvanece con el tiempo, ahora el imperativo es “debería ser un espectáculo”.

Pero eso es harina de otro costal, nos enfocaremos esencialmente en ese fragmento poco contaminado, inocente y puro que le queda a este deporte. El gusto y la ilusión que desde joven puede llegar a sentirse por ser un crack a nivel mundial.

Las divisiones menores son al fútbol lo que las raíces son al árbol, antes no podía concebirse una gran escuadra que no fuera forjada desde sus entrañas y con su propio capital humano. La globalización, el afán por conseguir resultados a corto plazo, entre muchas otras cosas le han quitado brillo e importancia a las divisiones menores en los clubes deportivos.

Intentaremos con este reportaje reivindicar un poco el papel preponderante de los jóvenes talentos en el presente, pero aún más en el futuro de los equipos enfocándonos en el Envigado Fútbol Club.

Las divisiones inferiores en cualquier equipo tienen varias justificaciones bastante válidas para su existencia por decirlo así. En primer lugar, materializan lo que podría denominarse como responsabilidad social de un ente deportivo, eso significa que la organización comienza a entregarle a la sociedad, al sector de más futuro, el sector joven, herramientas para su consolidación profesional y humana.

En segunda instancia es importante porque facilita que el deporte se convierta en una práctica, en una opción de vida digna y saludable para un segmento importante de la población. Por medio de ellas, las organizaciones deportivas garantizan su continuidad, por lo tanto un buen manejo de las divisiones menores en un deporte de elite y comercializado a más no poder, posibilita la renovación de los integrantes de la institución.

La existencia de estas divisiones en los “clubes” deportivos facilitan la formación de personas en la disciplina, en el sacrificio, en la entrega y necesidad de fijarse objetivos en su vida aún así los que no terminan siendo futbolistas en ejercicio. Un equipo sólido en divisiones menores demuestra un organizado sistema administrativo.

Un balón llega a todas partes, hasta a los rincones más recónditos de un país como Colombia, ante la ausencia del estado en gran parte del territorio colombiano, que conlleva a que millones de personas vivan en la miseria o pobreza, un joven prodigio ve en el deporte en este caso en el fútbol la opción más viable de ayudar o sostener económicamente a su familia. Aunque el fútbol debería ser concebido en primera instancia única y exclusivamente como un espectáculo ¿quién culpa a un muchacho con el estómago vacío por idear esta actividad como una forma de sobrevivir para él y su familia?

Algunos pensamientos del fútbol criollo

Las historias por caudales que puede dar el mundo del fútbol son si ninguna dudas únicas y apasionantes. Tanto como lo es el deporte, que evoca identidades de los pueblos y es un refugio para muchos. En nuestro país como en muchos de los países futboleros por excelencia de Latinoamérica, desembarcó hace un siglo casi de forma infame y se mudó a los barrios, a la clase obrera: era sólo un pasatiempo, una distracción, una actividad fuera de serie que terminó por canalizar pasiones e identidades de una forma tan particular que ninguna otra idea pueda albergar nunca.

El fútbol en Antioquia no sólo recoge las identidades de sus habitantes, integra a sectores del departamento que se convierten en fábricas de jugadores que generalmente tienen un interés común, escalar en la sociedad.

El estatus que se les otorga a los futbolistas tiene la capacidad de subsanar el pasado de éstos, que ven en este deporte una forma de reivindicación. Aunque algunas veces este pasado reluce y se manifiesta en el presente o simplemente por ese mismo estatus nunca se queda en su lugar por la extrema altivez de sus jugadores.

La intención del reportaje es mostrar el proceso y los criterios de selección de los jugadores de fútbol antioqueños, enfocándonos en el Envigado F.C. Igualmente se busca aprovechar la oportunidad para mostrar la verdadera faceta que adquirió este deporte a nivel global reflejando en este caso en nuestro departamento.

El deporte más popular y practicado del mundo dejó de ser visto como una pasión para convertirse única y exclusivamente en un negocio, y como tal lo único que prevalece es el beneficio económico y su rentabilidad.

Sin duda alguna, cabe anotar que este es un tema que goza de muchos matices en el cual todos y cada uno de los organismos que lo componen tienen su grado de responsabilidad en el estado futbolístico actual que estamos atravesando y la forma cómo se desarrolla en nuestro departamento. Hay que vincular a este proceso a veedores, cazadores de talentos, directores técnicos, jugadores, familiares de jugadores, etc. Para llegar hasta lo más alto e importante: los dirigentes deportivos.

El fútbol hace parte de un lenguaje que supera cualquier idioma, raza o creencia, pero que encierra un interés común: ganar, sacar en alto la bandera o el escudo en el que se representan los ánimos de muchas personas.

Actualmente, se diferencia mucho el interés de los amateurs o de los aspirantes cuando quieren hacer parte de un equipo, en paralelo a lo que se pretendía en los comienzos de este deporte.

En la gran mayoría de los casos un jugador quiere hacer parte de un conjunto con el fin de subsistir, de sobrevivir en un ambiente social, donde la política al parecer aun no llega, donde se vive de lo que se ve. Quieren “salir adelante” para mantener a sus numerosas familias o para, simplemente, “salir de pobres. Es en Colombia donde los jugadores con esas condiciones sociales adversas, son, como se dicen comúnmente, los que llegan.

Ha sido así porque los entrenadores se dieron cuenta de lo moldeables que pueden ser estos jugadores, que tienen una resistencia imbatible y un porte de acero. ¿Y el fútbol? Para jugar a cualquier deporte en el que intervenga el cuerpo y el contacto físico intenso y constante, la resistencia y la anatomía en general juegan en gran medida. Entonces, nacen así los estereotipos de jugadores, que varían según el país.

Para definir a un jugador los “observadores” o caza-talentos colombianos, se fijan principalmente en un aspecto: la talla. Palabra mágica. Como se escribía más arriba los jugadores que cumplen este requisito, tienen casualmente, características sociales en común (hasta viven en la misma región). Los entrenadores juegan con las necesidades de estos pupilos y los prefieren por encima de los energúmenos apasionados que quieren jugar por jugar. Lo otro viene después.

Aquellos pupilos son los esclavos del fútbol o mejor, para el fútbol. Cuando se presentan en un equipo, lo hacen buscando simplemente un trabajo, y muchas veces ni tienen idea de una cancha o muchos de ellos no han tocado un balón en sus vidas, pero si su vecino que es un futbolista profesional llegó, ellos por qué no.

Ahí es donde entra la viveza de los formadores y entrenadores: encontraron su tesoro, alguien que haga caso. Sólo es cuestión de adecuarlo unos años para que se acostumbre al ritmo de juego y a las reglas, y que se familiarice con el balón.

Se programa una máquina en blanco para que corra tras un balón y todos salen satisfechos. El aspirante ya tiene comida y su empleador la fórmula ganadora para el futuro. Esa es la fórmula que se ha visto en los últimos años en el fútbol de nuestro país.

Se evalúa al futuro jugador por su talla de acuerdo a un estereotipo físico definido, para no lidiar con ese bajito habilidoso que no encajará en el “planteamiento táctico”, aunque es el que ha querido jugar toda la vida en su equipo del alma y desfalleció y brilló en los entrenamientos. Pero no le gustó al profe.

Como hinchas que somos de algún equipo, aún más que del fútbol, preferimos a aquel que se “mata” en la cancha, que siente la camiseta y sepa lo que representa; a aquellos que pasan de trámite por el equipo, que lo utilizan como una vitrina para venderse y pasean por cualquier cantidad de equipos por conveniencia económica. Estos son los que hacen caso, los formados, los que gustaron, los que llegaron.

Es la ruina del profesionalismo, del fútbol y de lo que representa un escudo.

El nivel de "nuestro" fútbol

Por todos es conocido que el fútbol es el deporte más visto y practicado sobre la tierra, es difícil encontrar alguna persona que sea totalmente indiferente ante el desarrollo del mismo. Es practicado en los cinco continentes, cada uno de ellos tiene una federación que lo controla y regula en los lugares que le corresponde.

La Conmebol es el ente encargado de dirigir el fútbol del sur de nuestro continente. Organiza los torneos más importantes a nivel de clubes y selecciones en sus diferentes categorías, además de controlar, regular y administrar lo relacionado con cada una de las instituciones deportivas que participan en dichos certámenes. Por fortuna cuenta con la colaboración de la confederación de cada uno de los países que la componen.

En el caso de nuestro país, la Confederación Colombiana, es la encargada de velar por los intereses del fútbol organizado.

Al realizar un breve análisis del cumplimiento del objetivo social de esta actividad deportiva, como es el de contribuir al desarrollo psicosocial de un sector importante de la población entregando recreación, Elkín Darío Grajales, estudioso del tema sostiene: “Sinceramente pienso que el nivel del fútbol colombiano es deplorable. Existe una falta de estructura total en los equipos, ni los directivos, ni los cuerpos técnicos están preparados adecuadamente para desempeñar sus cargos. Esta muy influenciado por vicios de empresarios, cuyo único propósito es enriquecerse con el esfuerzo realizado por otros, añadiendo por supuesto los niveles de corrupción del estado, que impiden organizar la actividad deportiva de manera eficiente y competitiva”.

Esto no parece estar para nada alejado de la realidad lo que se pone en evidencia clara con los resultados obtenidos por el país, durante la última década, a nivel internacional: Una copa América en 2001, la Copa Libertadores ganada por el Once Caldas en 2004, un Sudamericano juvenil logrado por la selección sub 20 en 2005, apariciones decorosas en los mundiales juveniles sub 20 y sub 17, de ahí en adelante, participaciones dignas de algunos clubes en los torneos sudamericanos como ha sido el caso del Cúcuta Deportivo, Deportes Tolima, América de Cali, y algunas veces Atlético Nacional.

La selección mayor no asiste a un mundial desde 1998, celebrado en Francia , organizado por la FIFA (Federación Internacional de Fútbol Asociado), es el torneo mas grande e importante de este deporte, a pesar de la gran cantidad de oportunidades que brindan las eliminatorias sudamericanas donde clasifican 4 de 10 equipos y el que quede en quinto lugar tiene la oportunidad de disputar un repechaje para asistir al evento orbital, aun así la selección no ha alcanzado los puntos necesarios para acceder a los mundiales de Corea – Japón en 2002 ni Alemania 2006, lo que ha permitido que se vaya desvaneciendo de la retina del espectador las buenas actuaciones de nuestra selección en los mundiales de Italia 1990 y Estados Unidos 1994, donde había sido favorito en los dos certámenes. En la fase previa a estos dos eventos, tuvo actuaciones brillantes como el 0 – 5 ante Argentina en el estadio Monumental, donde resalta el gran nivel de juego que practicaban sus jugadores y un estilo propio que llenaba gratamente el ojo de los conocedores verdaderos de este deporte. Por estas razones, Pele y Franz Beckenbauer, en más de una ocasión no dudaron en llenar de elogios la selección al punto de darla como favorita para ganar dichos torneos orbitales.

El balompié practicado en nuestro medio no tiene mucha difusión en el resto del continente. En Brasil por ejemplo, según el jugador colombiano Jonathan Steven Monsalve que milita en las inferiores del Club Corinthians de Sao Pablo: “ No se ve el fútbol colombiano, por lo tanto poco se sabe de su practica por parte de los aficionados brasileros, hay muy poca información, lo que me entero es vía internet. Pienso que esto está ligado completamente a la pobreza de sus resultados a nivel clubes y selecciones en el pasado cercano”.( Conversación personal, Mayo 15 /08)

La selección brasilera es la más ganadora de todas, sus clubes son reconocidos universalmente y ganan torneos internacionales a menudo, y sin duda alguna el jugador brasilero tiene una capacidad técnica considerada innata para la practica de este deporte, siendo el más apetecido por los clubes más poderosos del mundo, se considera esa sociedad, una fábrica de estrellas, un caudal de talento que nunca se agota. Aunque no contamos en Colombia con esa capacidad que desde pequeños tienen los brasileros, el jugador de nuestro país también es reconocido por tener una buena técnica y fundamentación lo que complementándolo con sacrificio, compromiso , dedicación y otros factores seguramente le dejaría muy buenos dividendos al balompié de nuestro país, según Elkin Darío Grajales la diferencia entre nuestro fútbol y el brasilero pasa principalmente por “La organización, me refiero a que en Brasil se encuentran clubes deportivos con todas las de la ley, aquí lo que hay son equipos de fútbol, un concepto muy diferente a lo que es un club. Por otro lado, la preparación de todos los componentes de la estructura, dirigentes, cuerpos técnicos, jugadores. Pero lo más importante es que son fieles a una identidad, a un estilo propio, que los ha llevado a ser considerados los mejores del mundo”( Conversación personal, Mayo 20/08)

Con estas consideraciones, se puede concluir que en Brasil es mucho mas difícil para un joven entrar en un club profesional y pensar en triunfar, debido a la gran competitividad que hay en el medio y el talento que demuestran sus jugadores, en el caso de Jonathan Steven Monsalve ocurrió totalmente al contrario: “Mientras que en varios clubes de Colombia fui rechazado por ser bajito y flaco, allá lo que valoraron fue mi talento y capacidad, me ayudaron a complementarlas con trabajo físico para ganar en masa muscular lo que ahora me hace rendir mucho mejor y sentirme bien conmigo mismo y con lo que le puedo entregar al equipo, en Brasil me pulieron, mientras que aquí prácticamente me despreciaron”. (Conversación personal, Mayo 15/08)

Juan Camilo Uribe González, joven hincha del Atlético Nacional participe de la barra Los del Sur , compartimos en el Atanasio Girardot el partido entre Atlético Nacional y Envigado FC por la Copa Postobon, partido de segunda división, celebrado el miércoles 4 de junio del 2008 con escasa asistencia. Para Juan Camilo, esta por encima el sentimiento y la pasión que siente por su club que el resultado o el desarrollo mismo de los partidos, a diferencia de otros hinchas donde el interés primordial es alentar a su equipo, ir al estadio, se ha convertido en una tradición” Para mi ir al estadio es la ilusión de cada 15 días, algo que espero con muchas ansias, ver a mi equipo del alma salir vencedor ante cualquier rival. Sin embargo el resultado no es lo mas importante lo primordial es acompañar al equipo, ese que nos da tantas alegrías y al que hay que apoyar mucho mas en los momentos difíciles, junto con todos los amigos y seguidores de la barra”.(Conversación personal, 4 de junio/08)

Los jugadores pasan, los presidentes y dirigentes igual, pero la institución y su hinchada se mantienen, se convierten en piezas claves de la estructura futbolera. Para muchos espectadores, el nivel de juego y los resultados pasan a un segundo plano, el éxtasis que se siente, el amor a una institución es lo más importante y todo lo que conlleva ese sentimiento es lo que verdaderamente los hace felices. El fútbol sin seguidores no sería absolutamente nada.

Fuentes

Jonathan Steven Monsalve

Juan Camilo Uribe Gonzales

Elkin Darío Grajales

www.conmebol.com

www.golgolgol.net

La reivindicación necesaria

Gonzalo Medina, profesor de la Universidad de Antioquia, reconocido sociólogo e investigador en el tema del deporte en el país nos da una impresión más general del tema de las divisiones menores en Colombia.

Analizando el fútbol como una forma de redención o reivindicación en el país debemos tener en cuenta el antecedente del pensamiento que se ha acuñado en la sociedad moderna de que el deporte haciendo las veces de “escuela al aire libre” debe servir para formar ciudadanos.

El deporte en su conjunto ha brindado un aporte de dimensiones inimaginables a la sociedad mundial al brindarle un conjunto de herramientas para solucionar diversos tipos de situaciones con la figura de las reglas de juego, que han sido contrastadas en muchas ámbitos pero que cuyo origen principal es el deporte.

Ligado a unas condiciones sociales y culturales la actividad deportiva entra a jugar un papel preponderante aplicable a la forma de vivir la vida, la realidad de la misma, donde es posible divertirse pero entendiendo que la posibilidad de la derrota o la victoria está siempre acompañándonos. Se aprende a respetar al rival, a ser un buen perdedor, entre muchas otras cosas que lastimosamente hoy en día han sido desplazadas por otros valores más contemporáneos propios de un lenguaje de mercado y no deportivo, se cambiaron los términos victoria y derrota por éxito y fracaso.

En el caso nuestro, acercándonos al contexto latinoamericano debemos agregarle y analizar otras connotaciones. El fútbol adquiere otro sentido porque ya no se valora tanto el asunto de la formación ciudadana, el respeto a la diferencia. Por un lado está el fútbol visto como una actividad lúdica, de goce, disfrute o vivencia que se expresa sobre todo en la práctica más amateur, el que se desarrolla en las calles, potreros, canchas de barrio, la mayoría de las veces sin arbitro, lo que termina por generar una dinámica bastante interesante entre los jugadores de autorregulación, respetando al menos las reglas básicas del juegos sin tener un ente vigilante.

Entre las condiciones que facilitan en nuestro continente la práctica y desbordada pasión por el deporte que enfrenta once contra once detrás de un balón, es pertinente tener en cuenta las condiciones sociales de los países involucrados, en este caso la pobreza, el fútbol es un deporte relativamente barato y que aparentemente implica “no pensar” mucho.

Millones de familias en Latino América buscan en el fútbol una reivindicación social que contrasta con los vacíos que el estado no ha podido llenar y las condiciones de vida que estas personas no han podido obtener. Ahí es donde aparece una especie de perversión que influye al punto tal de poner en un segundo plano el disfrute a la hora de practicar este deporte, para pasar a ser un medio única y exclusivamente usado con el fin de enriquecerse económicamente y ayudar a la familia. Como factor adicional que “contamina” la labor deportiva entran a jugar entes que buscan beneficio lucrativo personal como los representantes de jugadores dejando muchas veces a un lado cualquier tipo de valor ético o moral.

No cabe duda que hay organizaciones que están de verás interesadas en formar a los muchachos, en prepararlos para ser buenas personas, para que honradamente puedan vivir del fútbol, lo cual no es repudiable desde ningún punto de vista, y menos en las condiciones coyunturales y sociales que atraviesa el país. Pero hay otros que se salen de esa aspiración, y buscan un objetivo por encima de cualquier circunstancia poniendo por encima la razón de ser del deporte para beneficiar a particulares, ya sea un club, una organización cualquiera, o concretamente de grupos al margen de la ley.

El fútbol pasa de ser un patrimonio cultural y un factor de cohesión social a ser un feudo para enriquecerse por parte de un grupo determinado, como ha sucedido con clubes deportivos, no son casos aislados los que tenemos para analizar el caso colombiano donde se muta la ilegalidad con el deporte.

En Colombia la relación mafia-fútbol va más allá de sólo instituciones involucradas, no ha dejado al margen a una cantidad de jugadores que han tenido relación con el hampa y que de otra una u manera han pagado por esto.

Al igual que la sociedad, el fútbol tiene luces y sombras, pero al fin y al cabo es practicado por seres humanos que se alejan bastante de la perfección.

Es importante resaltar la labor de apoyo que realiza una empresa del sector privado como Postobon con el objetivo definido, más no desinteresado de brindar mejores condiciones para el desarrollo y progreso sostenible del fútbol profesional colombiano.

Más allá de este apoyo, Postobon no puede ser el encargado de solucionar todos y cada uno de los problemas que atraviesen las instituciones, por lo que quedan al desnudo las falencias de todo índole que tienen la mayoría de los clubes de fútbol en el país, la falta de garantías que amenazan el sano crecimiento de un deportista profesional.

Esto plantea a su vez otra realidad, el Estado Colombiano no tiene una política para manejar u orientar el deporte, en este caso el fútbol, lo que genera que la empresa privada pueda actuar como bien le plazca.

Mientras no exista una política pública que encamine y le dé la verdadera importancia que el deporte se merece en las sociedades contemporáneas será imposible ver en Colombia un fútbol organizado y que como consecuencia dé los frutos y los logros que todos están esperando que lleguen como por arte de magia.

lunes, 22 de noviembre de 2010

Artículos interesantes

Medio: www.elpais.com

Fecha de publicación: 13/06/2010

Autor: John Carlin

  • En cada esquina de África, millones de personas sueñan con convertirse en Drogba, Essien, Touré o Eto'o. Aquí, el fútbol hermana enemigos y llega a ser hasta instrumento político. Hace veinte años apenas había africanos en las Ligas europeas. Hoy ya representan el 14% de lso jugadores extranjeros. Los futuros 'cracks' mundiales se fabrican en lugares como los que lleva retratando desde 1999 el fotógrafo Thomas Hoeffgen.


Medio: El País.

Fecha de publicación: 24/07/2010

  • Para entender adecuadamente las raíces del hombre que ha llevado a España a la conquista de la Copa del Mundo de fútbol se hace necesario bucear en el microcosmos de la escuela que un día creó Bernabéu.Quedan muy pocos representantes en activo de una generación que heredó una forma de hacer las cosas en el Real Madrid bajo una doctrina abiertamente paternalista, muy propia de años de posguerra en un país sometido a una dictadura.



Medio: www.sports.es

Autor: Dídac Peyret

  • Al éxito se accede por diferentes vías en el fútbol, pero pocas están tan alejadas como las del Barça y el Madrid en la última década. El nuevo curso subraya esta tendencia. Con un Barcelona que se aferra a una filosofía reconocible. A un modelo duradero. Y un Madrid inmerso en la provisionalidad, exigido por la necesidad de títulos. Los fichajes de jóvenes valores como Ozil, Canales, Pedro León, Khedira o Di María, confirman que el Madrid acude al mercado para fichar lo que no tiene en casa. El club además ha vendido este verano a dos valores como Rodrigo, subcampeón de Europa con las sub-19, y Marcos, al Benfica y Girona, respectivamente. El Barcelona, en cambio, encuentra soluciones en La Masia. En Fontás, Jonathan, Thiago y Oriol Romeo. El Madrid compra futbolistas cuyo rendimiento aún es una incógnita por 74 millones de euros y el Barça sigue un plan. Y es que las nuevas incorporaciones del club blanco ya no vienen de ninguna desconocida galaxia, ni coleccionan Balones de Oros. Ni siquiera aseguran una adaptación sin sobresaltos.

miércoles, 28 de julio de 2010

Pretemporada

Objetivo General

Narra y describir la situación de las diferentes personalidades pertenecientes al conjunto Envigado F.C. para descubrir los procesos y criterios a la hora de seleccionar a los jugadores de sus canteras. También constatar la situación del equipo cómo una cantera no sólo para sí, sino para todo el fútbol colombiano.

Hipótesis

El fútbol ya no es una lucha de identidades imaginadas en una cancha, ni una identidad personal a desarrollar. Los procesos de selección de jugadores en nuestra región y nuestro país se hacen de acuerdo a un estereotipo reinante que se refleja en las canchas actualmente y culpable del bajo rendimiento de nuestro fútbol en los últimos años.

Producto final

El trabajo está planteado para presentarse en modelo hipermedial (video, audio, foto y texto corto) en la plataforma del portal www.wix.com

Integrantes

Los integrantes del proyecto son: Santiago Dávila, Nathaly Gómez, Danilo Mesa Estrada y Sebastián Ramírez Soto.

La Mecánica Naranja